La Asociación Civil «Familias Abiertas» se ocupa de niños en situación de riesgo que son desvinculados de sus familias biológicas y les provee mucho más que un hogar de tránsito.

Las familias unidas por un objetivo en común
Amarlos como si fueran hijos propios, pero sabiendo que ese amor es por un tiempo determinado. Ése el objetivo de las familias de acogimiento o de tránsito, que reciben a chicos que están atravesando su primera infancia, cuyos derechos fueron vulnerados y que, por ende, debieron ser separados de sus familias de origen tras determinarse una medida de abrigo.
Ellos buscan que los niños no tengan que ser institucionalizados mientras se resuelve su situación, las opciones que brindan son: que puedan volver con su familia biológica o sean dados en adopción. Actualmente priorizan la primera infancia por tratarse de una etapa fundamental para su evolución y desarrollo.
Los fundadores de un gran proyecto
Luz Vergara y su marido Carlos Capelli crearon una organización sin fines de lucro que empezó a sumar cada vez a más gente, Familias Abiertas, es un proyecto familiar donde cada uno brinda amor y tiempo. La agrupación hoy cuenta con más de 100 voluntarios y profesionales de San Miguel y distintos puntos del GBA.
En diez años desde que empezaron, los integrantes de Familias Abiertas ya ayudaron a 300 chicos a ser dados en adopción. Disponen sus casas como hogares provisorios para menores de edad que están cerca de completar el trámite de adopción. De esta forma, apadrinan a chicos o chicas que viven en centros de desarrollo infantil, en fundaciones o que fueron víctimas de situaciones de violencia familiar y les dan techo y cariño hasta que son definitivamente adoptados.
En el proceso tener la contención de una familia es muy importante, sin embargo, hay muchos niños que crecen sin una. La contención puede ser el factor de cambio que necesita esa persona para el día de mañana, no estar condicionado por el ambiente en el que creció sino por las personas que permanecieron a su lado. De eso se trata la Asociación Civil Familias Abiertas.
Con la ayuda de todos
Para poder afrontar los gastos económicos, organizan ferias con más de 150 stands, maratones y rifas. A su vez, cada Día del Niño arman un día de campo que reúne a todos los chicos en tránsito alojados por Familias Abiertas, y también invitan a los que pasaron, que en muchos casos mantienen vínculo con sus «padrinos».
Las familias que integran Familias Abiertas no reciben ningún tipo de dinero a cambio porque se trata de una tarea voluntaria, pero sí están cubiertos todos los gastos de los bebés, como los pañales, la leche, la ropa o la cuna.
Ser testigos del amor de una familia

Contamos con dos testimonios sobre esta experiencia: Lucía Maiorano, madre de familia y su hija Martina Parodi.
Lucia nos comenta «para mí en particular, es muy lindo, sumamente satisfactorio ver los procesos, ver a los chicos que llegan, cómo entran y cómo se van. Que se pueden vincular después muy fácil con los padres, porque es un sistema y es algo que lo ven y lo sienten. Así después se van a su casa, que va a ser su casa definitiva. De repente tu casa de un día para otro se convirtió en una sala de parto, en vez de tenerlo 9 meses en la panza de la mamá adoptiva viene acá y los conocen».
«Es triste cuando se van, es doloroso obviamente, uno se re encariña. Esa es la idea que uno se encariñe, pero sabés que es lo mejor que le pudiste dar a un chico y es una oportunidad nueva para que pueda tener una vida mejor» sigue Lucia.
Martina cuenta sobre su experiencia «Me cuesta mucho el tema de engancharme con el chico y después que se vaya, pero se que es una manera de ayudar y a mi familia le gusta mucho, aparte es darles amor que es algo que en la vida les está faltando».
«Es un trabajo difícil, pero esta bueno la verdad. Al final cuando terminan reencontrándose con sus padres sean nuevos o biológicos es super lindo. Después te tienen un cariño y se re acuerdan de vos. Obviamente que hay familias que prefieren directamente cortar todo tipo de relación y hay que respetar eso, aunque sea de las cosas más duras. Pero hay otras familias en donde ocurre todo lo contrario, que les encanta, estan re presentes y que quieren que estemos en su vida, y eso es super importante, estar con ellos, y acompañarlos en todo» expresa Martina.
La vinculación con los niños
La asociación realiza vinculaciones porque así está permitido, así mantienen vinculaciones semanales (una, dos, tres veces por semana). Incluso hay casos en el que la madre llega a tener un buen vinculo con su hijo y reorganizando su situación y puede volver con el niño.
En cuanto a las inquietudes más comunes de los niños siempre se le debe hablar con la verdad y con claridad: Por eso es que apuestan a los encuentros semanales de las familias con la organización.
Familias Abiertas es que en la asociación civil se encargan de que el niño pueda tener una segunda oportunidad y pasar un tiempo que en una familia. Desde que ingresa el niño, según la problemática, la falta de estimulación o el problema que tenga, ellos buscan a los especialistas necesarios como psicólogos, asistentes sociales, médicos y demás especialistas que son voluntarios.
«Es un hijo más en tu casa. La idea es que haga una vida familiar común y silvestre» dice Lucía Maiorano.
Una vez que el niño ingresa a una familia de tránsito, la organización toma la determinación de apostar por un vínculo positivo, tanto con el entorno actual así como su familia biológica.
El ingreso a Familias Abiertas
El promedio de acogimiento en las familias se agilizó mucho más y hoy es de un año y medio. Con la reforma del Código Civil se pudo poner más foco en el niño, tanto para la adopción como para que el niño vuelva con su familia de origen.
En cuanto a los miedos más comunes de las familias que deciden ser parte del programa son: no los voy a poder dejar, no se como no encariñarme, a partir de estos inconvenientes la asociación tiene la responsabilidad de capacitar y hacer que el proceso de selección de las familias sea muy riguroso.
«Las familias en tránsito pasan a ser la familia del chico. Uno trata de hacerles saber a ellos que vos sos su familia pero que no sos su mamá, su papá» comenta Martina Parodi. Ya que hay una familia adoptante que los está esperando o el reencuentro con su familia biológica.
La diferencia con la adopción
Muchos confunden hogar de tránsito con uno de adopción. Sin embargo, la diferencia es muy clara: Las familias abiertas no quieren ser padres, ellos saben que es un tiempo y que luego los espera una familia, ellos son un puente entre el niño y la familia adoptiva.
«No es lo mismo que una enfermera le de mamadera a 20 chicos, que una señora mamá de tránsito se dedique a pleno a un chiquito. Entonces son chicos mucho más estimulados y tiene toda esa impronta que no tiene un hogar» explica Lucía.
Cuando el juez decreta que el chico ya está en situación de adoptabilidad y aparece la familia adoptante, se trabaja un proceso de vinculación con los mismos.
Lucía nos explica el tema «La vinculación se va haciendo paulatinamente, viene un día a tu casa están un rato, vuelven al otro día, están más tiempo y así sucesivamente».
«Depende de la edad del chico, cuan más larga o corta va a ser la vinculación. Si es un chiquito de meses por lo general, es corta la vinculación, se hace de 3, 4 días, y si es un chiquito más grande se hace de dos semanas, o tres semanas. Y en este proceso se van yendo a su casa, por ejemplo, están siempre una semana en la casa donde estuvieron en tránsito, después se hacen salidas a la calle, luego se hace una visita a la casa que va a ser su casa definitiva . Los niños bruscamente y espantosamente se van a dormir y ya no vuelven más a tu casa. Es un proceso bastante cruel, pero bueno, es el que ellos manejan»concluye Lucia.
Inscripción y requisitos
En cuanto al proceso para inscribirse en este programa los requisitos son pocos pero lo más importante, es tener el objetivo claro y que el niño pueda transitar de la mejor manera en la familia hasta encontrar la familia que lo adopte.
Algunos de los requisitos son: tener entre 30 y 60 años, ser familia monoparental o tener pareja estable, tener hijos propios biológicos, no estar inscripto en Lista de Adopción, cumplir con los certificados y acreditaciones requeridos, concurrir a las charlas y encuentros mensuales para compartir experiencias y hablar de los temas formativos y aceptar los mecanismos de supervisión y seguimiento del equipo designado.












